El joven debe ver en María pobre, aquella persona llena de felicidad, que ama con pleno gozo y que siente la perfecta alegría de poseer en plenitud, con la energía de la esperanza, la riqueza más grande que el mismo Dios, su todo.
LA JOVEN MARIA: UN MODELO PARA LOS JOVENES
María comprende a los jóvenes. Ella fue una mujer que vivió plenamente la etapa de su juventud, compartió las ilusiones de los jóvenes de su tiempo y acompañó atentamente la adolescencia y juventud de su Hijo, Jesucristo.
En María aparecen bien definidos los rasgos propios de la juventud de todo tiempo: generosidad, entrega, compromiso arriesgado, ilusión, disponibilidad, apertura a lo nuevo... Todo un ejemplo de cómo ser joven cristiano en el mundo actual


